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Año XII, vol 10, N°3, diciembre de 2001

Violencia y riesgos asociados en adolescentes1

E. M. Serfaty2 , E. Casanueva3, M. G. Zavala3, J. H. Andrade3, H. J. Boffi-Boggero2, N. Leal Marchena3, A. E. Masaútis2, V.L. Foglia2

Resumen

Introducción: el fenómeno de la violencia en los centros urbanos es entendido como un proceso social que comprende las más variadas formas de agresión que tiene un efecto multiplicador y expansivo que no sólo afecta a las víctimas sino a la sociedad en pleno por lo cual su aumento es motivo de preocupación. Objetivo: determinar las características de los adolescentes violentos y su asociación con antecedentes personales, familiares y del entorno en adolescentes relacionados al Consejo Nacional del Menor y la Familia en 1997 Material y métodos: se definió como adolescente violento aquel que participó en peleas (agresión física) en el ultimo año. Población: fueron estudiados 522 adolescentes de ambos sexos y de 10 a 21 años de edad, asistidos en dependencias del Consejo Nacional del Menor y la Familia. Instrumento utilizado: dos fichas epidemiológicas, que incluyeron el Present State Examination, registrando el estado psíquico actual y los antecedentes personales, familiares y del entorno. Análisis estadístico: se estableció la frecuencia de adolescentes violentos y se analizaron las asociaciones posibles con ciertas variables, utilizando el Chi Cuadrado y el Riesgo Relativo. Resultados: el 21,3% de la población había tenido conductas violentas. En los varones se encontró una asociación significativa con el diagnóstico de trastornos de conductas disociales y el consumo de tabaco, marihuana, cocaína y sedantes. En las mujeres se asoció significativamente con los diagnósticos de depresión leve, distimia, trastorno de conducta desafiantes, antecedentes de acoso sexual y consumo de tabaco.

Actuar tempranamente sobre los factores de riesgo genéricos detectados, es una forma de prevenir la violencia.

Palabras claves

Violencia. Adolescencia.

Abstract

Introduction: violence phenomenon in urban centres is undestood as a social process including wide spectrum of forms of aggression having an expansive and multiplying effect not only on the victims but also on the whole society; I for this reason its increase is a source of concern. Objetive: to determine some feature of violent adolescents and their association with some personal, familial and environmental characteristics in youngsters taken care by the National Council for the Youngsters and the Family (1997). Material and methods: violent adolescent was defined when having participating in fghts (physical aggression) during the prceeding year. Population: 522 adolescents, both sexes, ages 10 to 21 years, assisted in the National Coucil for the Youngsters and the Family. Survey instrument: two epidemiologic questionnaires (including the Present State Examination) to register current pshychic state as well as personal, familial and environmental history. Statistical analysis: relative frequency of violent adolescents and association with other variables, by means ot Chi Square test and Relative Risk. Results: with violent behaviour 21.3%. Males showed significant association with diagnosis of disocial behaviour and consume of tobacco, marijuana, cocaine and sedatives. In women significant association was found with diagnoses of mild depression, defian behaviour, history of sexual harassment, and consume of tobacco.

Keywords

Violence. Adolescents.

Introducción

La Organización Mundial de la Salud definió en 1989(1) las edades de 10 y 20 años para delimitar la adolescencia.

Los problemas de salud que afectan más frecuentemente en la actualidad a los adolescentes y jóvenes en Latinoamérica pertenecen al área psicosocial; son alteraciones psicopatológicas que repercuten en ellos mismos y en la comunidad(2,3).

Un aspecto que se observa con creciente preocupación es el aumento de la violencia, (asaltos, robos a mano armada, atentados contra la propiedad, peleas, homicidios y suicidios) especialmente en los grandes centros urbanos, constituyendo un problema que requiere urgente atención(4,5,6).

El fenómeno de la violencia es entendido como un proceso social que comprende las más variadas formas de agresión y que se caracteriza por tener un efecto multiplicador y expansivo que no sólo afecta a las víctimas, sino a la sociedad en pleno. El drama secreto y diario de la violencia familiar no es padecido en forma exclusiva por las clases bajas; sin embargo, resulta innegable, que la insatisfacción de las necesidades básicas así como también la falta de expectativas de cambio, genera situaciones de violencia en el núcleo familiar como respuesta a los conflictos que no puede resolver(6).

Si bien la adolescencia se caracteriza por ser una etapa de cambios, de desajustes transitorios de la conducta, de inestabilidad emocional, cuando llegan a perturbar al entorno familiar o producen daños a terceros, constituyen de por sí un desorden, no clasificado aún como una patología específica, sino que obedece a complejas situaciones, tiene características cada vez más definidas en cuanto a síntomas, el diagnóstico de base, su substratum biológico y estructura familiar en la cual asienta, así como su asociación frecuente con los consumos de sustancias tóxicas(7).

En Argentina, del total de muertes producidas en adolescentes varones, cerca de la mitad corresponde a causas vinculadas con hechos de violencia (accidentes, suicidio, homicidio y agresiones), siendo mucho menor entre las mujeres. Los adolescentes varones son victimarios y víctimas de otros adolescentes violentos(8).

Avery en Nueva York, detectó conductas violentas en el 21,4% de los adolescentes varones escolarizados y en el 52,9% de las mujeres(9). Como comenta el Prof. Otto Dorr(10), el dilema de si el ser humano es naturalmente agresivo aún está lejos de resolverse.

Una de las características de los actos violentos entendidos como desorden patológico, es su brusquedad; se producen rápidamente, duran poco tiempo y suelen ser imprevistos para la víctima. Son conductas destructivas, tanto hacia uno mismo (autolesiones, conducta suicida) como hacia los demás (lesiones, robos, homicidios).

Aquellos adolescentes que no viven con sus familias y lo hacen en otros hogares transitorios o en la calle, están mas expuestos a ser víctimas o victimarios de hechos de violencia(9) así como de abuso sexual(11).

El Estado Argentino tiene responsabilidades con respecto a los menores de edad, volcadas en leyes nacionales, especialmente cuando se considera que un niño o adolescente se encuentra en peligro moral y/o material. Recientemente se actualiza este compromiso al ratificar la Convención sobre los Derechos del Niño, que en este momento es parte de la Constitución Nacional Argentina.

Estas funciones del Estado son delegadas en Instituciones de menores con el fin de propender a la protección integral de los niños.

En el marco de un convenio realizado entre el Consejo Nacional del Menor y la Familia, dedicado a la asistencia de niños y adolescentes y el Centro de Investigaciones Epidemiológicas de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires, se desarrolló el presente estudio.

Objetivos

Determinar en adolescentes y jóvenes de 10 a 21 años de edad de ambos sexos, asistidos en las dependencias del Consejo Nacional del Menor y la Familia la frecuencia de adolescentes con conductas violentas y su asociación con antecedentes: personales, familiares y del entorno.

Material y métodos

Población estudiada

Se diseñó un estudio transversal en la población de adolescentes que se asiste en el Consejo Nacional del Menor y la Familia. Esta población se vincula por una necesidad de amparo, de protección, al compartir diversas actividades organizadas por la institución, o para realizarse controles médicos ambulatorios; por haber tenido problemas de convivencia familiar, o por dificultades en la interacción social.

Del total de dependencias del Consejo Nacional del Menor y la Familia, se seleccionaron aquellas cuyos profesionales estuvieron motivados para realizar el estudio.

Teniendo en cuenta la cantidad de adolescentes que ingresan a los establecimiento se realizó el estudio durante 10 meses de marzo a diciembre de 1997, abarcando 522 personas de ambos sexos.

Criterio de violencia

Se definió como adolescente violento a aquel que participó en peleas con otros jóvenes o con adultos por medio de golpes, objetos punzantes o cortantes y/o uso de armas y que causó lesiones propias o a otros en el último año(12).

Variables asociadas

Se obtuvo la frecuencia de aquellos adolescentes que reunían el criterio de conducta violenta y se analizó la asociación con las variables presentes:

a) Sexo de los examinados.

b) Diagnóstico psiquiátrico (de acuerdo al Present State Examination, Clasificación Internacional de Enfermedades) de: psicosis, trastorno obsesivo, fobias (social, agorafobias y fobias específicas), trastornos afectivos (depresión, hipomanía, ciclotimia), trastornos de conducta disociales y disocial desafiante

c) Consumo de sustancias psicoactivas: tabaco, alcohol, marihuana, cocaína, sedantes.

d) Antecedentes de violencia en el entorno: violencia familiar, abandono, y si habían sido víctimas de violencia familiar y/o abuso sexual.

Instrumentos: se utilizaron dos fichas epidemiológicas

a) Ficha epidemiológica I

Se elaboró una ficha epidemiológica, estructurada y autoadministrada con las siguientes preguntas:

Datos generales

- Edad y sexo

Antecedentes familiares y del entorno

- Antecedentes de conflictos familiares y sociales.

b) Ficha epidemiológica II: examen psíquico, administrada por un profesional

Incluyó los siguientes ítems (presentes en las últimas cuatro semanas):

Consumo de sustancias tóxicas

- Consumo de tabaco, si consumió alguna vez y si consume actualmente.

- Consumo de alcohol: consumo actual. 

- Consumo de drogas: se preguntó sobre consumo actual de diferentes sustancias: opiáceos, marihuana, sedantes, cocaína, estimulantes, pegamentos y/u otras.

Antecedentes de alteraciones personales

a) Intentos de suicidio, cuantas veces y forma (ingestión de medicamentos, herida de arma, ahorcamiento, salto al vacío, electricidad y/o otros).

b) Si tiene alguna marca o cicatriz, tipo (marca, tatuaje, quemadura) y la forma (autoprovocada, de causa medica, provocada por otros).

c) Examen psíquico actual: se evaluó el estado actual (en las últimas 4 semanas), utilizando los criterios del Present State Examination(13), la Clasificación Internacional de Enfermedades(14), el Manual Estadístico de Diagnostico de Enfermedades Mentales DSM IV(15) y la Clasificación Multiaxial de niños y adolescentes con desórdenes psiquiátricos(16). Se incluyeron los diagnósticos de trastornos obsesivos, fóbicos, trastornos de conducta desafiante y disocial, depresión y excitación.

Metodología Operativa

Capacitación para los encuestadores especializados en Salud Mental

Se realizaron cuatro talleres de capacitación, de jornada completa con la finalidad de compenetrar y comprometer al personal interviniente sobre el propósito del estudio, explicar el lenguaje utilizado en los instrumentos a fin de obtener unidad de criterios; la confidencialidad de la información obtenida y su utilización con fines científicos.  Se examinaron los instructivos de llenado  de la ficha epidemiológica, así como los criterios del Present State Examination (PSE).

Una prueba piloto en 30 adolescentes del Consejo tuvo como finalidad el ajuste de la metodología a emplear.

Recolección de la información

Desde marzo a diciembre de 1997 se llevó a cabo el registro de los 522 jóvenes incluidos en el estudio.

El CIE programó un software y su correspondiente instructivo, confeccionándose la base de datos con la información obtenida en cada Centro.

Análisis estadístico

En la Ficha del Examen Psíquico II para definir cada una de las entidades que se detallan, se tuvieron en cuenta los criterios de la Clasificación Internacional de Enfermedades(14), considerando su presencia durante el último mes.

Depresión: Depresión leve, moderada, grave y Distimia, Fobias, Trastornos obsesivos y fóbicos. Psicosis: Esquizofrenia, Síndrome delirante, Trastornos de conducta.

Para Suicidio se consideró: a) si ha pensado seriamente el suicidio; b) si se ha autolesionado o realizado algún intento; c) si se ha autolesionado gravemente y d) si hizo un intento de suicidio.

Además, a los examinados de acuerdo al criterio utilizado de violencia se los clasificó en:

1. Adolescentes con y sin conductas violentas.

2. Con y sin alteraciones psíquicas: trastorno obsesivo; fóbico, psicósis, trastornos de conducta y otros.

3. Consumo de tabaco, alcohol, marihuana, cocaína, sedantes, psicoestimulantes, pegamentos, opiáceos y otros.

El análisis de la información obtenida se efectuó utilizando los paquetes estadísticos SPSS  y EPI INFO.

Se analizó la asociación entre las conductas violentas y las variables indicadas en el cuestionario utilizando la prueba del Chi cuadrado y/o el Test de probabilidad exacta de Fisher según correspondiera, para establecer cuáles asociaciones fueron significativas, y los riesgos relativos con sus intervalos de confianza de 95%.

Resultados

La población de jóvenes estudiados fue de 522, correspondiendo el 58,8% varones y el 41,2% a mujeres.

Del total de los examinados 111 (21,3%) habían tenido conductas violentas en el último año. Dentro de este grupo se detectó un predominio en el sexo masculino 81,8% sobre el femenino 18,9% (tabla 1).

Tabla 1: Distribución de adolescentes según sexo y actos violentos 1998

Entre los violentos los desórdenes psíquicos diagnosticados frecuentemente fueron los trastornos de conducta (gráfico 1) y los consumos de tabaco, alcohol, marihuana, cocaína y sedantes (tabla 2, tabla 4).

Tabla 2: Adolescentes según actos violentos y consumo de sustancias tóxicas

En aproximadamente uno de cada dos adolescentes violentos, se registró el antecedente de haber sido víctima de violencia familiar (tabla 3, tabla 4).

Tabla 3: Adolescentes según actos violentos y antecedentes del entorno del adolescente

Analizando separadamente los varones y mujeres con actos violentos se detectó: una asociación estadísticamente significativa entre los varones violentos y los trastornos de conducta disociales (RR=1,26), con antecedentes de violencia familiar (RR=1,38), y que consumían tabaco (RR=1,26), marihuana (RR=2,53), cocaína (RR=2,78) y sedantes (RR=3,62) (tabla 4, gráfico 2).

Tabla 4: Riesgo relativo de los adolescentes con actos violentos para las patologías consideradas según sexo

(* Significativo)

En las mujeres se detectó una asociación significativa entre aquellas con actos violentos y la depresión leve (RR=l,99), la distimia (RR=5,07), los trastornos de conducta disociales desafiantes (RR=3,08), antecedentes de abuso sexual (RR=2,00) y con consumo de  tabaco (RR=1,96) (tabla 4, gráfico 3).

Se encontró una asociación estadísticamente significativa entre los varones con conductas violentas y con conductas autodestructivas: intentos de suicidio (RR=3,62) y que tenían marcas en el cuerpo (RR=2,74), no detectándose esta asociación entre las mujeres examinadas (tabla 5).

Tabla 5: Riesgo relativo de intento de suicidio y marcas en el cuerpo en adolescentes con actos violentos

Discusión

Una de las particularidades de este estudio fue haber tenido la posibilidad de examinar a los adolescentes violentos, ya que la mayoría de las investigaciones se realizan sobre las víctimas.

Uno de cada cinco de los adolescentes examinados habían tenido conductas violentas en el último mes. Avery en Estados Unidos encontró en población adolescente, que el 21,4% de ellos referían haber tenido este tipo de conductas(9).

El diagnóstico de trastorno de conducta fue la patología detectada con mayor frecuencia entre los adolescentes violentos, destacando los trastornos disociales (que cuestionan y se oponen a la autoridad), los disociales desafiantes, los disociales familiares (conductas transgresoras a nivel familiar).

En otras investigaciones se encontró una frecuencia de trastornos disociales entre los adolescentes violentos, en muestras de población general en Canadá (3,7%), Nueva Zelanda (3,1%) y EEUU. (6%)(3).

Los adolescentes del presente estudio tienen frecuentemente escasa  contención familiar y esta situación hace que se encuentren mas expuestos a las situaciones de violencia(17).

Los consumos de sustancias tóxicas, entre los adolescentes violentos del presente estudio fueron muy superiores a los encontrados en anteriores estudios de la Ciudad de Buenos Aires, en muestras de población general de varones de 18 años: 72,9%, versus 44,8% para el  tabaco; 20,7% versus 11% de marihuana, y 14,4% versus 5% de cocaína respectivamente(18).

Entre los violentos los varones estuvieron más vinculados a este tipo de conductas que las mujeres: 81,8% versus 18,9% respectivamente. Tomás Silber realizó estudios en adolescentes de EEUU, obteniendo resultados de mayor violencia entre los varones(2).

En la Ciudad de Buenos Aires, así como en la mayoría de los países del mundo, existe un perfil definido de morbimortalidad por violencia en los varones adolescentes, observable tanto en las tasas de suicidio como en homicidios y accidentes. Éstas constituyen más de la mitad de las causas de mortalidad entre los adolescentes varones(3,8).

El diagnóstico psicopatológico predominante entre los varones violentos fueron los trastornos de conducta disociales, entendiendo por ello, conductas agresivas repetitivas y persistentes contra los demás. Se trata de una conducta mucho más grave y acentuada que la rebeldía juvenil normal.

Los varones con conductas violentas consumían el doble o más, de sustancias tóxicas que la población general de esa edad influyendo en las conductas violentas al disminuir la autocrítica y aumentar la impulsividad.

El antecedente de violencia familiar entre los varones violentos, fue significativo. Estudios de O’Keefe(19), destacaron que ese antecedente podría ser un factor predictor de violencia en este sexo.

El diagnóstico psicopatológico femenino que predomina en las adolescentes violentas es el trastorno de conducta desafiante. Éste se caracteriza por la presencia marcada de desobediencia, conductas de provocación, y la ausencia de otros trastornos que violen la ley o los derechos de otros(7). Esta delimitación configura una tendencia marcada a provocar a los otros y a deprimirse simultáneamente, sin llegar a constituir un delito. Es decir, provocan la agresividad en los demás, sufriendo luego las consecuencias: es una conducta agresiva que genera, si encuentra eco, una conducta más violenta aún.

El antecedente de abuso sexual, encontrado significativo en las mujeres violentas, se entendería como una formación de la personalidad en una situación de violencia (el abuso). Estudios de Covington(12) en USA, detectaron que las adolescentes embarazadas y violentas, habían sufrido de abuso sexual en el 68% de los casos.

La asociación significativa encontrada entre las conductas violentas y las marcas autoprovocadas, y los intentos de suicidio en los varones, ha sido estudiada y corroborada en numerosas investigaciones desde la biología psiquiátrica, estando implicadas las alteraciones del metabolismo de la serotonina en ambas(20,21).

Conclusiones

Se intentó en este estudio caracterizar los adolescentes asistidos en el Consejo Nacional del Menor y la Familia, con conductas violentas:

1. Se detectó una frecuencia alta de adolescentes violentos (21,3%).

2. Existió una diferencia genérica (varones y mujeres) en los adolescentes con este tipo de conductas, con un perfil psicopatológico y de situación de riesgo diferentes.

3. En los varones predominó como desorden psicopatológico, el diagnóstico de trastorno de conducta disocial; como antecedente, la violencia familiar; y como situación asociada, el significativo consumo de tabaco, alcohol, marihuana, cocaína y sedantes.

4. En las mujeres predominó el diagnóstico de depresión leve, distimia, trastorno de conducta desafiante; como antecedente, el haber sido víctima de abuso sexual y como situación asociada, el consumo de tabaco.

5. Se ratificó con una metodología epidemiológica, hallazgos de la clínica en cuanto a vertientes de la aviolencia (auto o heteroagresión).

6. Si bien el presente estudio se realizó en base a los datos subjetivos aportados por los adolescentes, se utilizó la metodología de repreguntar y asentar la impresión diagnóstica por parte de los profesionales investigadores. Generalmente, los estudios epidemiológicos en psiquiatría se basan en hechos subjetivos, pero justamente en esta materia se resalta la importancia de la autopercepción como válido.

Recomendaciones

Detectar precozmente los factores de riesgo presentes en algunos adolescentes es una de las formas de prevenir la violencia y sus nefastas consecuencias.

Surge la necesidad de focalizar las acciones de prevención:

- en los varones hacia la detección y abordaje precoz de la violencia familiar y el consumo de sustancias tóxicas,

- en las mujeres  hacia la detección y abordaje precoz del abuso sexual y de la depresión.

Bibliografía

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2.- Silber, T. Crecimiento y desarrollo. Organización Panamericana de la Salud, 1996.

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4.- Sajon, R. Derecho de menores. Ed. Abeledo- Perrot. 1995.

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12.- Covington et al. Detecting teen prenatal violence. J Adol Health 21, l, 1997.

13.- Present State Examination. SCAN España, 1996.

14.- CIE 10 Décima Revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades OMS, Ed. Meditor 1992.

15.- DSM IV Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. Am. Psych. Assoc. 1994.

16.- Multiaxial classification of child and adolescent psychiatric disorder. World Health Organitation. Cambridge University Press. 1996

17.- Spina, B. Casanueva, et al. Estudio comparativo de inf. Por HIV, HBV y uso indebido de drogas en una población con edad media de 13 años. Actas del VII Simposio Argentino de Pediatría Social, 1996.

18.- Serfaty, E.M. Andrade, J.H., D’Aquila, H., Boffi-Boggero, J.H., Masaútis, A.E., Foglia, V.L. Consumo de tabaco, alcohol y drogas en varones de 18 años de la ciudad de Bs. As. Acta Psiq. América Latina, en prensa.

19.- O’Keefe, L. Adolescent’s exposure to comunity and school violence.  J Adol Health 20: 368-376, 1997.

20.- Golden, R. et al. Serotonin suicide and agression, Clinical studies. J Cl Psych,  52, 12: 61-9, 1991

21.- Serfaty, E. Aportes Argentinos. Violencia y serotonina. Psiquiatría Biológica, Ed. Cangrejal. 1994.

Notas al pie:

1 El presente trabajo obtuvo el 1er.Premio al mejor trabajo científico “Dr. Carlos Bianculli” en el Congreso Argentino de Adolescencia realizado en Córdoba, Argentina, l999.

2 Centro de Investigaciones Epidemiológicas. Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires.

3 Consejo Nacional del Menor y la Familia. Pacheco de Melo 3081 (1425) Buenos Aires, Argentina. Telefax 54.011.48O5.3592. E-mail: nmciepi@intramed.net.ar

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